Entre todos los países de Latinoamérica, desde México hasta Argentina, incluyendo a Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana, se han obtenido un total de 477 medallas en la historia olímpica, contemplando 128 de oro, 153 de plata y 196 de bronce. Hispanoamérica ha estado presente en los Juegos Olímpicos desde su primera edición en Atenas 1896, con la participación de Chile, pero sería cuatro años mas tarde cuando se alcanzaría subir al podio.

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El cubano Ramón Fonst fue el único atleta de su país en asistir a los Juegos de París 1900, gracias a que estaba residenciado en Francia desde su niñez y entrenaba con los mejores profesores de esgrima de la época. Apenas con 17 años de edad, se coronó como campeón olímpico de espada y también ganó una medalla de plata en la prueba profesional de ese deporte. Volvería a los III Juegos en St.Louis 1904 para ganar dos medallas mas de oro en espada y florete individual, convirtiéndose hasta nuestros días en el latinoamericano mayor ganador de medallas olímpicas.
En la rama femenina, tuvimos que esperar hasta los Juegos de Berlín 1936, “los Juegos de Hitler”, para ver a una atleta de estas tierras subir al podio.

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La argentina Jeanette Campbell, de 20 años, dio una campanada al empatar el record olímpico en la semifinal de los 100 metros libres de natación. En la final, tras una ardua lucha con la holandesa Mastenbroek, finalizó con el segundo lugar y la medalla de plata. No solo excelente atleta, sino una bella mujer, Jeanette fue escogida por los periodistas que cubrían los Juegos como Miss Olimpia. Ser la primera medallista latinoamericana le impulsó para promover el deporte femenino en su país por el resto de su vida.